La imagen de Cleopatra no ha sido muy bien tratada por la historia. El fuerte conflicto entre Egipto y Roma durante el primer siglo a.C. derivó en una rivalidad extrema entre la faraona y los altos mandos del Imperio. Una enemistad profunda que llevó a los escribas de la época a difundir su propia leyenda negra. Una imagen distorsionada de la reina para desvirtuarla y, finalmente, terminar con ella.

A lo largo del tiempo, se han deformado muchas historias en torno a este personaje que se alejan mucho de la realidad. Lejos de ser la mujer obsesionada por la belleza que se cree, manipuladora y devora-hombres, fue una gran estratega política, rebosante de inteligencia y determinación.

Pese a sus alianzas con Julio César o Marco Antonio, finalmente fue derrotada por el emperador Augusto, quien fue su némesis declarado. Su muerte en el año 30 a.C. dio lugar al fin del dominio egipcio, anexando todo el territorio al Imperio Romano.

Estas son algunas curiosidades acerca de Cleopatra y su legado. Hechos poco conocidos, pero que marcaron enormemente el devenir de su vida y el fin de la historia del Antiguo Egipto.

La supuesta belleza deslumbrante de Cleopatra

Uno de los mitos más difundidos en torno a Cleopatra es que era una mujer increíblemente bella y hermosa. Así se la ha retratado en multitud de producciones cinematográficas y otras obras, que evidentemente ayudaron a alimentar esta idea.

Cleopatra interpretada por Liz Taylor, quien reforzó la idea de la belleza deslumbrante de la faraona
Cleopatra interpretada por Liz Taylor, quien reforzó la idea de la belleza deslumbrante de la faraona

Las historias difundidas por sus enemigos la catalogaban como «mujer fatal» que usaba sus armas de seducción para manipular y conquistar a favor de sus intereses. Quienes la veían como una amenaza cuestionaban su comportamiento, señalándola como lividinosa, indecente y megalómana. Pero todo esto era fruto de la propaganda por desvirtuarla.

Tal y como afirmó Plutarco, el biógrafo griego de Marco Antonio, no era tanto su atractivo físico lo que ella tenía, sino alta capacidad dialéctica y de comunicación estratégica. Su inteligencia la consolidó como política, pudiendo hablar multitud de idiomas y cultivándose en ciencia y literatura. Cleopatra estaba más cerca de ser una ilustrada que de una hedonista egipcia, tal y como se creía entonces.

Su propia imagen la utilizaba a su favor en función de sus necesidades políticas. Por ejemplo, ante cualquier evento o ceremonia, se presentaba siguiendo la estética de la diosa Isis, identificándose ante otros gobernantes como una diosa para mantener el control de la reunión. Para enfatizar su derecho monárquico, mandó acuñar su perfil en las monedas egipcias mostrando una prominente mandíbula, heredada de su padre. En sus representaciones pictóricas y jeroglíficas, aparece con poses y formas propias de Isis, de nuevo, para erigirse como ser supremo ante cualquier otro.

Desde un punto de vista contemporáneo, podría decirse que Cleopatra era una excelente experta en marketing y relaciones públicas. Ejecutora de grandes estrategias políticas y propagandísticas que, por otro lado, fueron radicalmente arruinadas por las de Roma.

Sus alianzas con Julio César y Marco Antonio

Cleopatra logró desarrollar fuertes alianzas con dos de los hombres más poderosos de Roma, Julio César y Marco Antonio.

De sus cuatro hijos, el primero perteneció supuestamente a Julio César, lo que causó un tremendo escándalo en el Imperio. Bajo el nombre de Cesarión, significó una serie de preocupaciones y conflictos en Roma. Hasta el momento, el César no tenía más hijos varones y el hecho de que un hijo egipcio de Cleopatra pudiera gobernar el Imperio en sucesión, era realmente insoportable para los romanos.

De hecho, Cleopatra vivía en Roma junto a su hijo durante su relación con Julio César. Estuvo allí en el momento en que César fue asesinado en el año 44 a.C. Hecho tras el cual huyó a Egipto de inmediato, consciente del riesgo en el que estaba.

Cuando Augusto derrotó a Cleopatra catorce años más tarde, asesinó igualmente a su primogénito para evitar a toda costa su contacto con el Imperio.

Además de Cesarión, la faraona tuvo tres hijos más con su otro amante Marco Antonio: Cleopatra Selene, Alejandro Helios y Ptolomeo Filadelfo. Ninguno de ellos tuvo descendencia excepto Cleopatra Selene, que se casó con un rey menor con el que gobernó en Mauritania. Su hijo único murió por orden de su primo, Calígula, terminando así con la estirpe de la reina egipcia.

El Imperio Romano, con el fin de eliminar cualquier mancha en su pasado, difundió la idea de que la propia Cleopatra había engañado y manipulado a los dos gobernantes romanos.

Representación de Cleopatra con Marco Antonio
Representación de Cleopatra con Marco Antonio

La muerte de Cleopatra

La muerte de Cleopatra es otro de los mitos que envuelven a la reina. Muchos creen que murió por amor, pero lo cierto es que se suicidó para evitar el escarnio público y la vergüenza de ser exhibida por las calles de Roma, tras su derrota ante el emperador Augusto.

En aquel entonces, era habitual presumir las victorias ante el público romano, algo a lo que Cleopatra no estaría dispuesta a someterse. En su lugar, Augusto utilizó una imagen de ella para celebrar el triunfo del Imperio.

La conquista de Egipto y el fin de su dominio marcó el inicio político del emperador Augusto. Cuando se le dio la oportunidad de nombrar a un mes del año en su honor, decidió bautizar el octavo mes con su nombre, agosto, en conmemoración al mes en que murió Cleopatra, y celebrar así su victoria cada año.

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