Hace 42,000 años tuvo lugar una inversión magnética de los polos de la Tierra, el Evento geomagnético de transición de Adams o Evento de Adams. Uno de los fenómenos de la física más impactantes del planeta. Se le llama así en homenaje al autor de la novela de ciencia ficción Guía del autoestopista galáctico, Douglas Adams. Libro en el que identifica el número 42 como la razón de ser universal.

Este suceso, junto con algunos cambios en el comportamiento del Sol, derivó en una sucesión de acontecimientos catastróficos que podríamos considerar apocalípticos para la vida de aquel entonces.

El geomagnetismo y la polaridad de la Tierra son fundamentales para mantener en equilibrio las condiciones de la superficie. La inversión del campo magnético podría compararse con un reinicio, en muchos sentidos, del orden natural de la biosfera.

La inversión magnética o de polaridad de la Tierra

Antes de profundizar en la inversión magnética de los polos de la Tierra, hay que comprender qué es y cómo funciona el campo geomagnético.

El campo magnético terrestre se extiende desde el núcleo interno del planeta hasta el límite de la corriente de partículas energéticas emitidas por el Sol, el viento solar. En términos simplificados, funciona como un dipolo magnético, un imán, que cuenta con una inclinación de 15º sobre el eje de rotación de la Tierra. Es decir, no es lo mismo el Polo Norte magnético que el Polo Norte geográfico.

La disposición del magentismo de la Tierra y su relación con el eje de rotación
La disposición del magentismo de la Tierra y su relación con el eje de rotación
Fuente de la imagen: EcuRed

La actividad del núcleo externo del planeta, compuesto por hierro y níquel fundidos, ocasiona cambios constantes en el campo magnético. Aunque lo suficientemente lentos como para que las brújulas sean útiles marcando el norte. Cada cierto tiempo (cientos de miles de años), los polos permutan su posición. Este suceso se conoce como inversión magnética, geomagnética o de polaridad. Y queda registrado en rocas y otros elementos, por lo que es posible datar el acontecimiento y conocer sus causas y consecuencias.

La inversión magnética produce un cambio en la orientación del campo, un descenso en su fuerza y el intercambio de ambos polos. Después de un periodo de recuperación, se restablece la nueva orientación, que permanece durante un tiempo hasta la siguiente inversión.

Las causas de la inversión de polaridad y la frecuencia con la que sucede

Según los estudios de este fenómeno, la inversión magnética ocurre con una frecuencia de 1 a 5 veces por millón de años. Aunque no se ajusta a una periodicidad constante, sino variable. De hecho, la polaridad de la Tierra se mantuvo estable durante algunos periodos geológicos, como el Cretácico, en que no se movió durante decenas de millones de años.

El estudio de las causas de este fenómeno es muy complejo y se ciñe a simulaciones computarizadas.

A partir de variables, como la actividad del núcleo externo terrestre, algunos científicos relacionan la inversión magnética con la hipótesis de la dínamo. Teoría que explica la generación del campo magnético. En esta corriente, se observó que las líneas del campo tienen un comportamiento caótico y desorganizado, derivado del movimiento del metal líquido del núcleo externo. Lo que produce los cambios de magnetismo.

De acuerdo a este principio, el magnetismo terrestre cuenta con cierta inestabilidad que ocasiona su propia inversión espontánea. Algo que también sucede en el campo magnético solar cada 7 a 15 años. La diferencia entre ambos casos es que la intensidad de la fuerza magnética asciende en el Sol en este cambio, mientras que en la Tierra desciende notablemente.

Otra hipótesis científica, aunque menos extendida, defiende que los procesos de inversión magnética no son espontáneos, sino consecuencia de eventos externos que inciden directamente en el núcleo externo de la Tierra.

Las consecuencias del Evento de Adams hace 42,000 años

La inversión magnética que sucedió hace 42,000 generó cambios climáticos y extinciones masivas. Vino acompañado de tormentas eléctricas, auroras generalizadas y radiación cósmica y se cree que pudo haber tenido mucho que ver con la extinción de los neandertales y parte de la fauna gigante que entonces habitaba áreas como Australia.

Para entender las consecuencias del evento, la ciencia recurrió a la dendrocronología, el estudio de los anillos de los árboles, en Nueva Zelanda. Descubrieron un aumento masivo en los niveles de radiocarbono atmosférico, es decir, radiación extrema. La pérdida de campo magnético reduce notablemente la protección ante la radiación cósmica, por lo que esta evidencia revela una crisis ambiental derivada de una probable inversión magnética.

Concretamente, el Evento de Adams causó la destrucción de la capa de ozono, las tormentas eléctricas en los trópicos destruyeron parte del ecosistema y los vientos solares generaron numerosas auroras. Los cambios climáticos aumentaron las capas de hielo y los glaciares. Y la Tierra, en general, estuvo expuesta a una intensa luz ultravioleta.

Fotografía de una aurora
Fotografía de una aurora
Fuente de la imagen: Pixabay

Esta sucesión de condiciones extremas y peligrosas llevaron a los humanos de entonces a migrar a las cuevas, hecho que se relaciona con el aumento de actividad pictórica en estos espacios y la extinción final de los neandertales y la fauna gigante.

La próxima inversión magnética de la Tierra

De acuerdo a los datos y análisis, el campo magnético actual de la Tierra se ha debilitado en los últimos años, aunque dentro de la normalidad. Se calcula que el magnetismo podría volver a invertirse en torno al año 3000 o 4000.

El hecho de que nunca se haya observado el fenómeno durante la era moderna dificulta estas previsiones, por lo que muchas teorías se basan en la especulación. Sin embargo, hay ciertos sucesos que se han detectado.

Por un lado la llamada anomalía del Atlántico Sur, que podría relacionarse con un descenso del campo magnético. En esta región los cinturones de radiación se encuentran más cerca de la superficie terrestre, lo que aumenta la intensidad de radiación solar frente a otras áreas.

Por otro lado, el polo norte magnético se está desplazando de Canadá a Siberia, 10 km cada año a principios del siglo XX y 40 km cada año a principios del XXI. Por el momento no se sabe si este desplazamiento se seguirá acelerando.

En definitiva, la inversión magnética de los polos de la Tierra es un evento inevitable y difícilmente predecible. Sobra decir que la dependencia a la electricidad y a la energía de la sociedad actual nos hace extremadamente vulnerables ante cualquier cambio en el magnetismo. Ya que interrumpirían drásticamente las comunicaciones, las conexiones satelitales, los sistemas electrónicos y cualquier servicio derivado.

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