Aunque la creencia popular atribuye al orfebre de Mainz, Johannes Gutenberg, la creación del primer libro impreso en el siglo XV, el proceso de composición tipográfica ya estaba bastante bien establecido para entonces. Sus aportaciones fueron otras menos reconocidas, que tuvieron como consecuencia la primera revolución industrial y una evolución social en todo el mundo.

La antesala de la imprenta de Gutenberg

Si bien los artesanos chinos presionaban tinta sobre papel ya en el siglo II d.C. y el primer artefacto de tipografía móvil se desarrolló en el lejano Oriente siglos atrás, el impacto de algo similar en la civilización occidental aún no se había visto. La tipografía mecanizada de la imprenta de Gutenberg supuso una enorme mejora para los manuscritos y los escribas religiosos de finales de la época medieval. Lo que tardaba años en completarse antes del invento de la imprenta, ahora tomaba a los tipógrafos unas pocas semanas.

Johannes Gutenberg
Johannes Gutenberg

La producción más rápida de materiales impresos y la instrumentalidad que demostró Gutenberg se convirtieron en el trampolín hacia el diseño y la impresión de tipografías modernas. Por primera vez, la población europea disfrutó de un tipo de letra funcional y legible. Esto trajo una serie de nuevas experiencias y sentimientos de apreciación ante los textos, que pasaron a estar al alcance de muchos.

De hecho, se usó un proceso especial de elaboración en la publicación más popular de Gutenberg, La Biblia de 42 líneas. También conocida como La Biblia Mazarin, La Biblia Latina o La Biblia de Gutenberg.

La Biblia de 42 líneas

Teorías, especulaciones y grandes esfuerzos de recopilación rodean las 49 copias supervivientes de La Biblia de Gutenberg. Siglos después de su creación, sus páginas aún contienen las respuestas a algunas preguntas clave sobre el proceso de impresión y la tecnología exacta utilizada.

Gran parte de la vida de Gutenberg está oculta. Solo documentos y cartas fragmentadas nos hablan de sus primeros años. Se cree que era bastante hábil en el arte de los metales y que provenía de una región famosa por su elaboración de vinos. Aunque no sabemos cómo era la imprenta de Gutenberg, son sus materiales impresos los que relatan la evidencia física real de su legado.

La Biblia de 42 líneas apareció por primera vez en 1455 y se produjeron aproximadamente 180 copias. El renombrado primer grabado significa el abandono de las tradiciones de los escribas. Sin embargo, a medida que se acerca a su apariencia de libro, rápidamente se descubre que guarda muchos más enigmas detrás de las dos columnas monolíticas de 42 líneas de texto por página.

Los libros del siglo XV no tienen portada, no tienen números de página y rara vez dan crédito a la imprenta. El nombre de Johannes Gutenberg no aparece en ninguna de las copias supervivientes. Solo una fuente histórica confiable de 1499, llamada La Crónica de Colonia, habla de Las Biblias de Gutenberg, pero sin ninguna mención de lugares o fechas exactas.

La verdad es que La Biblia de Gutenberg es enorme. Se imprimió en un tamaño de papel llamado «Real», cada hoja mide aproximadamente 430 x 620 mm. La tinta utilizada por Gutenberg estaba hecha a mano a base de aceite espeso y se asemeja a un barniz o pintura al óleo. Como resultado, cada letra presionada sobre el papel dejaba un poco de tinta, logrando un aspecto caligráfico sorprendentemente natural.

Reconstrucción en render de la primera imprenta
Reconstrucción en render de la primera imprenta

En el año 1457, Gutenberg perdió los derechos de su invención contra un hombre llamado Johann Fust. Debido a una enorme deuda de dinero por el préstamo que el impresor solicitó para poder crear su obra maestra.

La vida de Gutenberg después de la Biblia

Varias impresiones suelen atribuirse a Gutenberg después de crear La Biblia de 42 líneas. Pero después de diversas pesquisas, se consideran el trabajo de otros impresores menores. Entre ellas se encuentra una Biblia de 36 líneas impresa en Bamberg, una versión corta de la original. Un escrito llamado Türkenkalender, una advertencia contra el peligro inminente de la invasión turca después de la caída de Constantinopla en 1453, impresa en diciembre de 1454 para su uso en 1455. Algunas cartas de indulgencia y algunas gramáticas escolares.

En enero de 1465, el arzobispo de Mainz pensionó a Gutenberg, dándole una porción anual de granos, vino y ropa, eximiéndolo de ciertos impuestos. Su situación financiera en sus últimos años ha sido muy debatida, pero algunas fuentes aseguran que no era precaria. Gutenberg murió en el año de 1468 por causas desconocidas.

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