El conjuro de la queimada es una de las tradiciones más arraigadas de la cultura gallega. Una sucesión de versos mágicos y descarados que busca entre el fuego del aguardiente espantar la mala suerte y malos espíritus de quien lo recita.

Es uno de los momentos más importantes de la noche de San Juan, un ritual bellísimo que mezcla el azul del alcohol ardiendo, con el rojo intenso de la hoguera. Con las palabras más osadas de nuestro idioma, inspira una fuerza ancestral para protegernos. Un cantar a los elementos y a la naturaleza para vivir en armonía, lejos de la oscuridad.

Para recitarlo, solo hay que poner el mejor de los empeños y remover aguardiente prendido con granos de café, cáscaras de limón y azúcar en una olla de barro. Levantar el brebaje con una cuchara honda y dejar que fluya candente, manteniendo el calor y la flama encendida.

A continuación, el conjuro de La Queimada en gallego y en castellano. Un poema de insurrección, de libertad y de leyendas, un vestigio de más de dos mil años.

El conjuro en gallego

Mouchos, coruxas, sapos e bruxas;
demos, trasnos e diaños;
espíritos das neboadas veigas,
corvos, pintegas e meigas;
rabo ergueito de gato negro
e todos os feitizos das menciñeiras…

Podres cañotas furadas,
fogar de vermes e alimañas,
lume da Santa Compaña,
mal de ollo, negros meigallos;
cheiro dos mortos, tronos e raios;
fuciño de sátiro e pé de coello;
ladrar de raposo, rabiño de martuxa,
oubeo de can, pregoeiro da morte…

Pecadora lingua de mala muller
casada cun home vello;
Averno de Satán e Belcebú,
lume de cadáveres ardentes,
lumes fatuos da noite de San Silvestre,
corpos mutilados dos indecentes,
e peidos dos infernais cús…

Bruar da mar embravecida,
agoiro de naufraxios,
barriga machorra de muller ceibe,
miañar de gatos que andan á xaneira,
guedella porca de cabra mal parida
e cornos retortos de castrón…

Con este cazo
levantarei as chamas deste lume
que se asemella ao do inferno,
e as meigas ficarán purificadas
de tódalas súas maldades.
Algunhas fuxirán
a cabalo das súas escobas
para iren se asulagar
no mar de Fisterra.

Ouvide! Escoitade estos ruxidos!
Son as bruxas que están a purificarse
nestas chamas espiritosas…
E cando este gorentoso brebaxe
baixe polas nosas gorxas,
tamén todos nós quedaremos libres
dos males da nosa alma
e de todo embruxamento.

Forzas do ar, terra, mar e lume!
A vós fago esta chamada:
se é verdade que tendes máis poder
ca humana xente,
limpade de maldades a nosa terra
e facede que aquí e agora
os espiritos dos amigos ausentes
compartan con nós esta queimada.

El conjuro de La Queimada en castellano

Búhos, lechuzas, sapos y brujas;
demonios, duendes y diablos;
espíritus de las vegas llenas de niebla,
cuervos, salamandras y hechiceras;
rabo erguido de gato negro
y todos los hechizos de las curanderas…

Podridos leños agujereados,
hogar de gusanos y alimañas,
fuego de la Santa Compaña,
mal de ojo, negros maleficios;
hedor de los muertos, truenos y rayos;
hocico de sátiro y pata de conejo;
ladrar de zorro, rabo de marta,
aullido de perro, pregonero de la muerte…

Pecadora lengua de mala mujer
casada con un hombre viejo;
averno de Satán y Belcebú,
fuego de cadáveres ardientes,
fuegos fatuos de la noche de San Silvestre,
cuerpos mutilados de los indecentes,
y pedos de los infernales culos…

Rugir del mar embravecido,
presagio de naufragios,
vientre estéril de mujer soltera,
maullar de gatos en busca de gatas en celo,
melena sucia de cabra mal parida
y cuernos retorcidos de castrón…

Con este cazo
elevaré las llamas de este fuego
similar al del Infierno,
y las brujas quedarán purificadas
de todas sus maldades.
Algunas huirán
a caballo de sus escobas
para ir a sumergirse
en el mar de Finisterre.

¡Escuchad! ¡Escuchad estos rugidos!
Son las brujas que se están purificando
en estas llamas espirituales…
Y cuando este delicioso brebaje
baje por nuestras gargantas,
también todos nosotros quedaremos libres
de los males de nuestra alma
y de todo maleficio.

¡Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego!
A vosotros hago esta llamada:
si es verdad que tenéis más poder
que los humanos,
limpiad de maldades nuestra tierra
y haced que aquí y ahora
los espíritus de los amigos ausentes
compartan con nosotros esta queimada.

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