Cada año, la familia real de los Países Bajos regala 10,000 tulipanes a Canadá en señal de agradecimiento de una serie de acontecimientos durante la II Guerra Mundial. Esta costumbre terminó convirtiéndose en el Festival de Tulipanes de Ottawa, celebrado en mayo anualmente con un millón de flores.

Pero, ¿qué sucesos motivaron esta tradición?

El asilo a la familia real neerlandesa durante la IIGM

En mayo de 1940 Alemania invadió los Países Bajos, arrasando parte de la población civil, soldados y ciudades. La familia real neerlandesa, en aquel entonces, decidió huir a Londres buscando su propia seguridad. Pero Inglaterra era uno de los siguientes objetivos de Hitler, así que pronto cambiaron de planes.

La reina Guillermina envió a Canadá a su única hija y heredera de 31 años, la princesa Juliana, con el fin de proteger el linaje real. Fue así como Juliana y sus dos hijas (Beatrix e Irene) tomaron un barco en secreto con dirección hacia Halifax, Nueva Escocia.

Las tres arribaron finalmente en el mes de junio, recibidas por el conde de Athlone, Alejandro de Cambridge, Gobernador General de Canadá y representante de la corona británica. Vivieron allí 4 años e hicieron vida normal, casi como cualquier otro ciudadano canadiense.

En 1942, la princesa Juliana se quedó embarazada. Si tenía un hijo varón, éste podría ser el heredero de la corona por delante de sus hermanas. Sin embargo, esto no sería posible en caso de nacer en Canadá, ya que perdería todo derecho al trono.

El significado de los tulipanes neerlandeses

Para solucionar los problemas de Juliana durante su estancia en el país nórdico, el gobierno canadiense declaró temporalmente extraterritorial la sala de maternidad del Hospital Cívico de Ottawa donde tendría lugar el parto. Así, el bebé recién nacido tendría la misma nacionalidad que su madre, sin atenerse a ninguna jurisdicción extranjera.

El 19 de enero de 1943 nació la princesa Margarita. Bautizada así porque esta flor, aparentemente, florecía en Países Bajos durante la invasión alemana.

Fue dos años más tarde cuando la familia real regresó finalmente a su país. Momento en el que Juliana donó 100,000 bulbos de tulipán al país que le había dado asilo, solo a cambio de que algunas de estas flores se instalasen en los alrededores del Hospital Cívico donde nació su hija.

Tres años después, Juliana fue nombrada reina de los Países Bajos, título que mantuvo hasta 1980.

Desde el primer envío, Canadá recibe anualmente 10,000 tulipanes como señal continuada de agradecimiento. Costumbre que terminó convirtiéndose en el Festival de Tulipanes de Ottawa, celebrado cada mes de mayo.

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