La historia de Heinrich Harrer es una entre un millón. Harrer era un ciudadano austríaco, escalador de profesión, que en el año 1939 viajó miles de kilometros lejos de su país con el fin de ascender a la cima de una de las montañas más altas de la India. Pero al completar su objetivo estalló la II Guerra Mundial, fue arrestado y lo llevaron como prisionero a un campo de guerra cerca de Bombay, actual Mumbai. Después de varios intentos, logró escapar y llegó apenas vivo a la ciudad prohibida de Lhasa en el Tibet. Allí se hizo amigo y tutor de la persona más sagrada del mundo asiático, el Dalai Lama. No solo permaneció en la ciudad por más de siete años, sino que también fue el único extranjero en contar con ese privilegio.

La travesía de Heinrich Harrer hacia el Himalaya

La expedición de Heinrich Harrer al sur de Asia tenía como finalidad conquistar la cima de Nanga Parbat, una montaña de 8,125 metros de altura en la cordillera del Himalaya. Le acompañaban tres montañistas profesionales de origen austríaco, uno de ellos el lider Peter Aufschnaiter, un escalador famoso por ser un talentoso científico agrícola, geógrafo y cartógrafo.

En su descenso de la montaña el equipo se vió envuelto en problemas políticos derivados del inicio de la II Guerra Mundial que los obligó a buscar asilo cerca de su ubicación. El Tibet era la mejor opción, pero quien había sido encargado de recogerlos para llevarlos a salvo nunca apareció. Ante esta situación los cuatro integrantes tomaron la ruta persa a pie hacia Occidente. En el camino fueron emboscados por los soldados británicos, que los capturaron y enviaron a un campo de prisioneros de guerra ubicado en Bombay

Heinrich Harrer en su ascenso al Nanga Parbat
Heinrich Harrer en su ascenso al Nanga Parbat
Fuente de la imagen: Pinterest

Tras varios intentos fallidos de escape, en 1944, después de mucho esfuerzo y 5 años de cautiverio, lograron huir de prisión. Se disfrazaron de oficiales británicos y salieron por la puerta principal engañando a los soldados presentes. Escaparon con dirección al Tíbet, ya que lo consideraban un pasaje seguro a Japón, para tomar un transporte directo a su propio país.

Pero el viaje rumbo al Tíbet tampoco fue fácil. Del grupo de cuatro montañistas, solo lograron continuar Heinrich Harrer y Peter Aufschnaiter, enfrentándose a múltiples enemigos en el camino. De sus dos compañeros se perdió la pista después de pelear 15 veces contra soldados del bando contrario, de varios ataques animales y de la exposición al clima severo por mucho tiempo.

7 años en el Tibet

Finalmente, el 15 de enero de 1946 llegaron a Lhasa, la capital del Tíbet, conocida como la ciudad prohibida. A ningún extranjero se le permitía la entrada, pero los 2 amigos austríacos lograron escabullirse en busca de comida. Evidentemente, ambos llamaban mucho la atención entre los ciudadanos de Lhasa. Al poco tiempo de su llegada la noticia de dos hombres extraños de «pelo amarillo» llegó a oídos del joven Dalai Lama, de 11 años en aquel entonces, y los mandó llamar para conocerlos. Así comenzó la asombrosa historia de la relación entre el decimocuarto Dalai Lama y Heinrich, igualmente respetada por ambos.

Heinrich Harrer con el Dalai Lama
Heinrich Harrer con el Dalai Lama
Fuente de la imagen: Historia

Durante su permanencia en el Tíbet, a Harrer le asignaron numerosas tareas con el fin de justificar su estadía. Primero fue funcionario del estado con el deber de traducir noticias extranjeras. Después fue fotógrafo de la corte. Por último, lo invitaron a quedarse en el Palacio Potala, la residencia de invierno del Dalai Lama. Allí fue designado tutor del joven monje para enseñarle varias materias como geografía inglesa y ciencia. Esta relación evolucionó más tarde en una profunda amistad que duraría por décadas.

Heinrich regresó a Austria en el año 1951, después de la ocupación China en el Tibet. Continuó con su carrera de montañismo y mantuvo una relación a distancia con el Dalai Lama. En el año 1952, plasmó sus experiencias en el famoso libro Siete años en el Tibet, dando a conocer el Tibet al mundo occidental. Heinrich Harrer murió en el año 2006 defendiendo la posición de un Tibet libre por el que nunca dejó de luchar, a los 93 años de edad.

COMPARTIR: