Las abejas juegan un papel fundamental en el mundo tal y como lo conocemos hoy en día. Su labor en la polinización de campos de cultivo y áreas de vegetación en general permite la proliferación de la agricultura y el crecimiento de todo tipo de especies en prácticamente todos los ecosistemas.

Quizá este tema no sea lo suficientemente extendido y haya gente que ignore el dato, pero lo cierto es que las abejas son de vital importancia para nuestra subsistencia y nuestro estilo de vida. Tan es así, que la ciencia ha estado buscando alternativas ante la posibilidad de la desaparición de este importante insecto. Nuevas opciones, apoyadas en la tecnología, para garantizar la polinización.

La importancia de la polinización en el ecosistema

Las abejas están mucho más presentes de lo que mucha gente cree en nuestro estilo de vida y nuestro concepto del mundo. Nuestra alimentación y la supervivencia de nuestros ecosistemas dependen directamente de la interacción entre estos insectos y las plantas. En concreto, alrededor del 30% de los alimentos que consumimos diariamente necesita la polinización de las abejas. Tanto flores, como frutas o verduras, así como muchas otras especies vegetales que nos rodean, podrían estar en peligro de no ser por ellas.

Teniendo en cuenta esta realidad, en los últimos años se han registrado una serie de evidencias que están preocupando a la comunidad científica. Las colonias de abejas alrededor del mundo han estado desapareciendo, en un fenómeno llamado «trastorno del colapso de colonias». Algunas regiones, según afirman los estudios e investigaciones correspondientes, han experimentado una disminución del 90% del volumen de abejas.

Entre varias causas, las teorías de la comunidad apuntan a que este fenómeno se debe al cambio climático, el uso de pesticidas, plagas y enfermedades, deficiencias en la gestión de las colonias y, en definitiva, la pérdida del hábitat adecuado para la vida de estos insectos.

Esta repentina disminución del número de abejas repercute, pues, de forma inmediata en los asuntos mencionados anteriormente, suponiendo una grave situación tanto para los humanos como para otras especies animales y vegetales.

Abeja en polinización

El desarrollo de abejas artificiales

Ante esta tesitura y las posibles consecuencias a largo plazo, la comunidad científica está buscando algunas alternativas para reemplazar el trabajo de las abejas en la polinización natural. Estas investigaciones estarían desarrollando abejas artificiales, una variable que podría sustituir a los insectos y eliminar nuestra dependencia hacia ellos. Mantendría en equilibrio los procesos biológicos de la naturaleza.

Este proyecto se basa en una especie de nanobots desarrollados a partir de materiales específicos que permitan una fiel imitación del comportamiento del insecto, como el vuelo o los movimientos.

También se está explorando la posibilidad de «ayudar» a las abejas en vez de reemplazarlas, con estos mismos robots de polinización artificial. De esta manera, no solo podrían contrarrestar los efectos de la desaparición súbita de este animal, sino mejorar su trabajo haciéndolo más eficiente. Incluso estarían contemplando polinizar más de lo que la misma abeja puede, por lo que garantizarían los procesos de la misma naturaleza.

El volumen de población humana en el mundo va en aumento. Obviamente cada vez es más difícil proveer de alimento a un número tan grande de personas, sin entrar siquiera en los problemas de distribución equitativa y de evidente inanición en algunos países.

Esta sobre-demanda de recursos es otro factor a tener en cuenta en la preocupante situación de las colonias de abejas. Sin lugar a dudas, un tema que debe llevarnos a la reflexión y al análisis de la interacción que tenemos con nuestro entorno y nuestra influencia sobre todo lo que nos rodea.

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