La electrogénesis es la capacidad de algunos organismos vivos, especialmente animales acuáticos, de generar electricidad. Es una de las principales características en especies como la anguila eléctrica, la raya eléctrica o la morena negra entre otros. Y se trata de un método de navegación, comunicación, defensa o caza.

El funcionamiento de los órganos eléctricos propios de estos peces lleva estudiándose desde el siglo XVIII. Probablemente inspiró las investigaciones de Luigi Galvani y Alessandro Volta, fundadores de la electrofisiología y la electrofísica. Y se sabe que a lo largo del tiempo estos órganos han evolucionado más de seis veces para desarrollar sus capacidades.

Pero, ¿cuál es el proceso por el cual generan descargas eléctricas de forma controlada? La clave está en los electrocitos.

Las células de la electrogénesis

Las células responsables de generar electricidad son los electrocitos. Están presentes en los órganos eléctricos de algunos peces y funcionan liberando iones positivos de sodio y potasio a través de proteínas de transporte. Guardan ciertas similitudes con las células de las fibras musculares. Especialmente en cuanto a su organización en redes y circuitos.

La ubicación de los órganos eléctricos depende de cada especie. Pudiendo encontrarse a lo largo de la longitud del cuerpo, en la musculatura o en la cola. O en el eje dorso-ventral, es decir, el centro.

A lo largo de la historia y del estudio de estas células, se las ha comparado en cierto sentido con las pilas voltaicas y se cree que inspiraron la invención de la batería.

Cómo disparan sus descargas los peces eléctricos

Los peces eléctricos utilizan la electrogénesis para varios objetivos, modificando la intensidad, la frecuencia y la dirección de sus descargas en función a ellos. Por ejemplo, cuando la descarga eléctrica tiene fines de navegación y comunicación es más débil. Sin embargo, cuando tiene fines de protección ante depredadores o se usa para incapacitar presas potenciales, es mucho más fuerte.

La electrogénesis en navegación cumple una función similar a la ecolocalización de algunos mamíferos, como los delfines. El sistema anatómico de los peces eléctricos cuenta con electrorreceptores cutáneos, capaces de sentir las señales y distorsiones en su campo eléctrico. Esta característica es útil para estas especies al momento de elegir pareja reproductiva, entre otras necesidades de comunicación.

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