Quienes son asiduos a la lectura de cómics e historietas saben perfectamente que muchas veces, las viñetas van mucho más allá del entretenimiento ocioso. Mafalda es la niña protagonista de una tira de prensa argentina creada por el humorista gráfico Joaquín Salvador, alias Quino, entre los años 1964 y 1973.

Se trata de un cómic con enorme carga política que retrata, entre comentarios mordaces y altamente corrosivos, el lado más tumultuoso del contexto socioeconómico mundial de los años 60.

La sinopsis de las viñetas

Mafalda es una niña que nació a principios de los años 60 en el seno de una familia de clase media en Argentina. Vive con sus padres; él trabajando en una oficina, ella siendo ama de casa; y su hermano pequeño, Guille.

A lo largo de la historieta, interactúa con ellos y con sus amigos: Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito y Libertad.

Cada personaje representa minuciosamente algunos de los aspectos más destacables de la sociedad de la época, ya sea en términos de ideología política, cometido económico y social o componentes aspiracionales.

En conjunto, Mafalda ofrece una visión crítica y brutalmente honesta del mundo, desde una perspectiva pesimista. Refleja, de alguna forma, las inquietudes que alborotaban a la sociedad de la década, casi sin dejar títere con cabeza.

Mafalda y el mundo

El mundo a los ojos de Mafalda

Para entender este componente satírico tan categórico, tenemos que dar un rodeo por el contexto en el que se desarrollaron aquellos años.

Los años sesenta venían heredando las consecuencias a largo plazo de la II Guerra Mundial. Por un lado, tenemos la amenaza constante de un conflicto nuclear, del que ya se había visto resultado con las bombas de 1945. La Guerra Fría acaparaba la atención de propios y ajenos, viendo cómo emergían movimientos políticos distorsionados en varias partes del mundo y el progreso se volvía cada vez un concepto más lejano.

Por otro lado, los más pacifistas se enfrentaban a nuevos conflictos incomprendidos como la Guerra de Vietnam, que pasaría a convertirse en uno de los sucesos más desmoralizadores de las contiendas del momento.

Mientras tanto y en el lado opuesto de la balanza, fenómenos sociales masivos como la llegada del hombre a la Luna o la apoteósica fama mundial de grupos musicales como The Beatles.

En conjunto, todo un batiburrillo de sucesos convulsos e históricamente significativos, que contribuyeron a construir una sociedad confusa, insatisfecha y resentida. El caldo de cultivo perfecto para crear un personaje como Mafalda.

Mafalda y las cosas que pasan en el mundo

La filosofía de Mafalda

Mafalda, como personaje, es la representación más clara del idealismo utópico e irrealizable. Con una actitud absolutamente derrotista y pesimista, expresa una preocupación constante por la situación política y social que rodea al mundo.

Está caracterizada por una filosofía claramente nihilista, en la que nada tiene sentido y toda causa está perdida. Mafalda observó a su alrededor y perdió, de forma determinante, la fe en la humanidad.

Mafalda nihilista

Todo esto nos los presenta por medio de comentarios jocosos, satíricos y bastante incisivos, en los que denuncia a una sociedad incompetente, incapaz de progresar y sin miras al futuro.

Acomete problemas de índole internacional como las guerras, el hambre y las injusticias sociales. Y al final, con su visión fatalista del mundo, consigue hacernos reflexionar en un momento de introspección que, aunque a veces parezca deprimente, termina haciéndonos muchísima gracia.

Dentro de su casa, Mafalda odia fervientemente la sopa que hace su madre. Pudiera parecer un dato insignificante, pero lo cierto es que la sopa y su enemistad con ella, protagonizan un capítulo completo en el recopilatorio de las historietas. Si Quino le da importancia, yo también.

Normalmente genera incómodos momentos con sus padres y otros adultos al plantear cuestiones de controversia en momentos inadecuados. Así es cómo introduce sus ásperas críticas al sistema y cómo se desarrollan finalmente las tiras cómicas.

Los rasgos sociopolíticos en el resto de personajes

Empezamos con los personajes de la familia.

De su padre nunca conocemos el nombre. Sabemos que trabaja en una correduría de seguros, una oficina a la que llega como un padre y de la que sale hecho pedazos. Dicho por su propia hija. Su obsesión es mantener la economía familiar y el cultivo de plantas de interior. Casi siempre termina contrariado por las reflexiones de Mafalda, a la que intenta comprender no con mucho éxito.

La madre de Mafalda, Raquel, es la excelente ama de casa de la época, limitada a poco más que la cocina y las labores del hogar. Dentro de este papel, insuficiente a los ojos de su hija, trata de inculcarle valores de sacrificio y moderación.

Guille es el hermano pequeño. Desde una visión analítica de la sociedad no aporta mucho más que el rol comprensible de lo que es, un niño travieso, descarado y un poco irreverente.

Los amigos de Mafalda

Habiendo conocido el complejo perfil de Mafalda, podemos imaginarnos el nivel de detalle con el que Quino diseñó al resto de protagonistas de su tira cómica.

Arrancamos con Manolito. Este niño de pelo cepillo representa las ideas capitalistas y más conservadoras de la historieta. Además, curiosamente, caricaturiza al inmigrante gallego que por aquel entonces había llegado a Argentina. Es grosero y materialista, hijo del regente de un almacén y obsesionado por el dinero y las oportunidades de negocio.

Manolito

Felipe, por el contrario, representa la ingenuidad más romántica. Es vergonzoso y distraído, bastante enamoradizo y fantasea con aventuras de El Llanero Solitario. Suele escuchar The Beatles con Mafalda y hablar de temas triviales de la vida.

Susanita es lo que los memes de hoy llamarían una Karen, la más cotilla del grupo, chismosa y entrometida. Le gusta generar conflicto y estar ahí para verlo. Es arrogante, vanidosa y engreída. A menudo saca de quicio a Mafalda pero, a pesar de todo, es su mejor amiga.

Miguelito es otro ingenuo e inocente del grupo, influenciado por algunas ideas fascistas de su abuelo. Normalmente plantea reflexiones complejas y algo absurdas que no llevan a ninguna parte, llegando a ser crueles en algunos casos, pero sin trascender demasiado.

Libertad cierra la lista. Es la única que representa una ideología más liberal que la de Mafalda, rozando a veces el anarquismo y lo antisistema. Su personalidad contrasta con Susanita y Manolito y en el cómic nos regala los debates sociopolíticos más descabellados, junto con la protagonista. Con una actitud totalmente revolucionaria, interpreta de forma incendiaria las circunstancias de su país y el mundo, mostrando otro de los extremos de la sociedad.

Mafalda, Libertad y Susanita

Mafalda como espejo de la sociedad

Después de todo y aunque el personaje haya sido creado en Argentina, las historietas de Mafalda son un reflejo fiel de la sociedad de todo el mundo. De hecho, muchas de las reflexiones que plantea son aplicables no solo a los años 60, sino también a día de hoy.

Independientemente de la ideología política de cada lector, este cómic representa en muchos sentidos todas las formas de ver y entender el mundo y los problemas que hay en él. Por eso adquirió la fama que tuvo durante décadas. Logró identificar muchas situaciones reales y verdaderamente complejas que nos rodean todo el tiempo y les dio una vuelta de tuerca desde el ingenio y el humor.

En conjunto, Quino consiguió algo increíblemente difícil. Hablar de política en un cómic, sin llegar a ofender a casi nadie y haciendo reír a prácticamente todos.

COMPARTIR: