La famosa batalla de las Termópilas está considerada como el primer evento militar en ser documentado y fue descrita por Herodoto, el padre de la historia. Ocurrió en el centro de Grecia, justo en el paso de montaña de las Termópilas durante las Guerras Persas.

Las fuerzas griegas, en su mayoría espartanas, fueron dirigidas por el Rey Leónidas. Después de tres días de defenderse contra el rey persa Xerxes I y su vasto ejército que avanzaba hacia el sur, los griegos fueron traicionados y los persas pudieron flanquearlos. Enviando al ejército principal en retirada, Leónidas y un pequeño contingente de 300 guerreros que se quedaron para resistir el avance, terminaron siendo derrotados.

El comienzo del conflicto

Los orígenes políticos de la batalla de las Termópilas se remontan al predecesor de Xerxes, Darío I el Grande. Este monarca envió heraldos a las ciudades griegas en 491 a. C. con la esperanza de persuadirlos a que aceptaran la autoridad persa. La petición fue una gran ofensa para los orgullosos griegos, tanto que algunos atenienses y espartanos arrojaron a los emisarios a un pozo. Tras esta negativa al sometimiento, en 480 a. C. Xerxes invadió Grecia como una continuación al plan original de Darío.

Del mismo modo que lo había hecho su predecesor, Xerxes envió heraldos a las ciudades griegas, pero evitó Atenas y Esparta debido a sus respuestas anteriores. Muchas de las ciudades-estado de Grecia se unieron a Xerxes o permanecieron neutrales, mientras que Atenas y Esparta lideraron la resistencia junto con otras regiones. Antes de invadir, según los escritos de Herodoto, Xerxes recomendó al rey espartano que entregara sus armas, a lo que Leónidas respondió «Ven y tómalas«. Xerxes aceptó la provocación y se dirigió hacia las Termópilas.

Pintura de David Jacques-Louis de 1814 de la batalla de las Termópilas
Pintura de David Jacques-Louis de 1814 de la batalla de las Termópilas

El persa dirigió un numeroso ejército por tierra, acompañado por una flota considerable que se movía a lo largo de la costa. Sus fuerzas se apoderaron rápidamente del norte de Grecia y comenzaron a avanzar hacia el sur. La resistencia intentó detener el progreso persa en tierra, a traves del estrecho paso de las Termópilas y por mar, en el estrecho de Artemisio.

El ejército griego dirigido por Leonidas tenía alrededor de 7,000 hombres. Xerxes, por otro lado, comandó una legión de entre 300,000 y 600,000. A pesar de la enorme disparidad numérica, los griegos pudieron mantener su posición.

La batalla del paso de las Termópilas

La estrategia de Leónidas consistía en mantener una línea defensiva de solo unas pocas docenas de metros de largo entre una ladera empinada y el mar. Esta estrategia cortó el paso y restringió el campo de batalla, impidiendo que los persas usaran su gran número de soldados como ventaja. Durante dos días, los griegos lograron imponerse y causaron grandes bajas al ejército persa. Pero el provecho de dominar el escenario se perdió tras una traición.

Efialtes, un ciudadano griego que deseaba una recompensa, informó a Xerxes de un camino alternativo que rodeaba las Termópilas, haciendo que la línea defensiva fuera inútil para impedir el avance del ejército persa.

Xerxes se benefició de esta traición y envió parte de sus filas por este camino, lideradas por el propio Efialtes. Tras llegar al otro lado, los persas atacaron y destruyeron una parte del ejército griego por la espalda. Lo que obligó a Leónidas a convocar un consejo de guerra en el que optaron por la retirada.

Escena final de la película 300 que describe la batalla de las Termópilas
Escena final de la película 300 que describe la batalla de las Termópilas

Sin embargo, cuando la mayoría del ejército griego se alejó, Leónidas y sus 300 guardaespaldas espartanos se quedaron, pues la renuncia significaría una gran traición según la costumbre espartana. Los 300 mantuvieron su posición contra los persas enalteciendo los valores de la cultura espartana guerrera, pero al final fueron derrotados por la ventaja numérica del enemigo. Todos cayeron, incluido Leónidas.

La noticia de la derrota llegó a las tropas de Artemisio y las fuerzas griegas maritimas también se retiraron. La victoria persa en las Termópilas permitió el paso de Xerxes al sur de Grecia, lo que expandió su Imperio en poco tiempo.

Poco después, los griegos construyeron un león de piedra en honor a los caídos y especialmente al Rey Leónidas. El acontecimiento inspiró a toda Grecia y les dio el coraje necesario para derrotar a Xerxes y expulsarlo finalmente del país.

Hoy en día, la batalla de las Termópilas se celebra como un ejemplo de perseverancia heroica contra probabilidades aparentemente imposibles. Una proeza de valor, honor, fuerza y lealtad a un líder y a un propio pueblo.

COMPARTIR: