Según se conoce actualmente, Alexander Graham Bell fue la primera persona en patentar el teléfono y su empresa fue la primera en llevar con éxito los servicios telefónicos al mercado. Pero la historia tiene formas curiosas de contradecirse, ya que existen numerosas pruebas que apuntan a Antonio Meucci como el creador original. Este inventor italo-americano tiene una patente presentada ante el gobierno bastante tiempo antes de Bell y hubo toda una controversia de por qué no se le reconoció el mérito como inventor inicial. 

El descuido de Antonio Meucci

Antonio Meucci presentó una advertencia de patente para un dispositivo telefónico en diciembre de 1871. Estas son, de acuerdo con la ley, la descripción de una invención destinada a ser patentada, presentada en la oficina pertinente antes de que se solicitara el registro del título. Funcionaban como un seguro que prohibía la expedición de cualquier patente a cualquier otra persona con respecto a la misma invención. Duraban un año y eran renovables.

Estas advertencias eran mucho menos costosas que una solicitud de registro completa y requerían una descripción menos detallada de la invención en sí. La Oficina de Patentes de EE. UU. las registraba y la mantenía en secreto. Si durante del año corriente otro inventor presentaba una solicitud formal para una invención similar, la Oficina notificaba al titular de la advertencia, quien tendría un periodo de tres meses para presentar su propio trámite completo.

Antonio Meucci no renovó su advertencia después de 1874 por razones desconocidas. Y Alexander Graham Bell pudo procesar su registro en marzo de 1876. Cabe señalar que una advertencia no garantiza que se otorgue una patente ni el alcance de la misma.  Pese a la pérdida de este derecho, Antonio Meucci recibió catorce veces el título para otras invenciones entre 1872 y 1876. Lo que genera más misterio en cuanto a lo que pasó con el teléfono, su creación más importante.

Fotografía de Antonio Meucci
Fotografía de Antonio Meucci
Fuente de la imagen: Wikipedia

La resolución del problema y el legado de Meucci

Meucci afirmó que Bell robó sus ideas. Decía que falsificó todos los cuadernos y las cartas que posteriormente se presentaron ante la Oficina de Patentes. En la época no era suficiente con solo robar la idea, debía proporcionarse evidencia del proceso de investigación y trabajo hacia el descubrimiento. Habría que falsificar cada paso documentado hacia la invención. Los problemas entre Bell y Meucci se extendieron hasta un juicio que nunca se celebró finalmente, por lo que nunca se sabrá cuál habría sido el resultado. A día de hoy sigue habiendo muchas especulaciones al respecto.

En 2002, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó la Resolución 269, Sentido de la Cámara en honor a la vida y los logros del inventor italo-americano del siglo XIX Antonio Meucci. El congresista Vito Fossella, que patrocinó el proyecto de ley, dijo a la prensa que el inventor era un hombre de visión cuyo enorme talento condujo a la invención del teléfono. Sin embargo, no completó el proceso cuidadosamente y muchos buscaban registrar ansiosos aquel novedoso invento.

Meucci fue un inventor consumado que merece reconocimiento y respeto. Varios inventores trabajaron de forma independiente en un dispositivo telefónico, pero fue al final Alexander Graham Bell  el primero en patentar el suyo. Fue el más exitoso en comercializar el producto y hacerlo llegar finalmente a todos los hogares del mundo. Todo lo demás queda a interpretación del lector.

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