La película Catch me if you can estrenada en 2002, obtuvo un gran reconocimiento con varios premios y nominaciones. Protagonizada por Leonardo Di Caprio y Tom Hanks, está basada en una historia real, la vida del defraudador Frank Abagnale. Este hombre se encumbró como uno de los estafadores más hábiles e inteligentes de la historia moderna, logrando engañar a todo un país elaborando un sinfín de artificios para escalar social y económicamente en los años 60.

Hijo de un dueño de papelería, Frank Abagnale ingresó en el mundo del crimen cuando era muy joven, empezando por abuso de tarjetas de crédito y falsificación de cheques. Más tarde se hizo pasar por varios profesionales de cuello blanco, creando un nombre popular y siendo buscado entre las fuerzas de investigación extranjeras. A la edad de 21 años fue arrestado por la policía francesa e ingresado en prisiones de diferentes países.

El FBI lo contrató finalmente como consultor, donde apoyó a la agencia durante décadas al mismo tiempo que fundó su propia empresa. En ella educó a corporaciones, instituciones financieras y organizaciones gubernamentales sobre cómo detectar y manejar el fraude.

Los primeros crímenes de Frank Abagnale

Cuando era adolescente, Abagnale se vio envuelto en delitos menores, incluido el hurto. Sin embargo, pronto se cansó de estas prácticas y decidió pasar a formas más sofisticadas de robo ya que le gustaba la buena vida, llena de lujos y clase.

Específicamente, Abagnale comenzó a usar la tarjeta de crédito de gasolina de su padre para obtener una ganancia considerable. Convenció a los empleados de la gasolinera para que hicieran cargos a la tarjeta dividiéndose el importe en efectivo entre todos ellos. La estafa pronto se vino abajo cuando su padre recibió la factura, que sumaba miles de dólares. Sin que Abagnale lo supiera, su padre estaba pasando por ciertos apuros económicos.

Consternada por la delincuencia de su hijo, la madre de Abagnale lo envió a una escuela para niños descarriados. Después de un tiempo el defraudador se fue de casa a los 16 años, desanimado por las nuevas circunstancias financieras familiares y atrapado entre las tensiones del matrimonio.

Frank Abagnale
Frank Abagnale

Tenía poco dinero en su cuenta bancaria y ninguna educación formal. Modificó su licencia de conducir para fingir tener 10 años más y exageró curriculum. Esto le ayudó a conseguir trabajos mejor pagados, pero apenas lograba llegar a fin de mes. Decidió entonces dejar de trabajar y comenzó a emitir cheques sin fondos falsificados, para cobrarlos fraudulentamente y mantenerse. En poco tiempo, Abagnale había emitido cientos de cheques sin fondos y sobregirado su cuenta por miles de dólares. Sabiendo que eventualmente lo atraparían, se ocultó.

La suplantación de múltiples identidades

Tras sus primeras experiencias en el fraude, Frank se dio cuenta de que podía cobrar más cheques sin fondos si deslumbraba a los cajeros bancarios con una personalidad nueva e impresionante. Consciente de que los pilotos eran profesionales muy respetados, planeó el modo de conseguir un uniforme de aviador. Llamó a la sede de Pan American Airlines y les dijo que había perdido su uniforme mientras viajaba. La empresa le facilitó uno nuevo y lo cargó a su cuenta utilizando una identificación de empleado falsa.

Abagnale emprendió un nuevo camino bajo su nueva identidad. Aprendió todo lo posible sobre manejar aviones, falsificó su propia credencial de piloto y también una licencia de vuelo. Su artimaña le valió para viajar como piloto suplente por todo el mundo, conociendo múltiples países y hospedándose con todos los gastos pagados. Estas maniobras serían imposibles a día de hoy, pero entonces, a finales de los años 60, era relativamente fácil pasar desapercibido.

Frank Abagnale como piloto aéreo
Frank Abagnale como piloto aéreo

Una vez que Pan Am y la policía comenzaron a darse cuenta de las mentiras de Frank, decidió dejar de volar y entrar en el mundo de la abogacía. Se mudó a Louisiana, donde falsificó transcripciones de leyes de Harvard y aprobó el examen de la barra estatal, requerido para ejercer de abogado. A los 19 años, estaba empleado en la oficina del Fiscal General del Estado de Louisiana.

Resultó que uno de los colegas de Abagnale había ido a la Facultad de Derecho de Harvard y comenzó a hacer preguntas sobre el nuevo empleado. Previendo problemas, Abagnale huyó de Louisiana y viajó a Georgia, donde cambió nuevamente de identidad, esta vez haciéndose pasar por médico.

La captura de Frank Abagnale

Cuando trató de establecerse en el estado de Georgia, Abagnale anotó «doctor» en el campo de ocupación del formulario de solicitud de apartamento. Al poco tiempo se hizo amigo cercano de un médico que vivía en el edificio, quien le ofreció un trabajo como supervisor de pasantes en un hospital local. Por suerte para él, sus responsabilidades no incluían procedimientos médicos, solo tareas de supervisión y administración. Sin embargo, no faltaron algunas emergencias médicas que el falso médico se vio obligado a superar.

Frank Abagnale como doctor
Frank Abagnale como doctor

Por temor a que la policía y el FBI se acercaran a descubrir sus engaños, Abagnale huyó de Estados Unidos y comenzó una nueva vida en Francia. Por el momento había logrado escabullirse de la ley sin problemas, hasta que una ex novia lo identificó en un cartel de busca y captura en 1969. El impostor fue arrestado y encarcelado durante seis meses en París. Más tarde lo extraditaron a Suecia, donde pasó otros seis meses en prisión. Finalmente, lo enviaron de regreso a los Estados Unidos para enfrentarse a la corte.

Pero Frank Abagnale nunca llegó a la sala del tribunal, de alguna manera logró escapar del avión al poco tiempo de haber aterrizado. Tomó un tren hacia Montreal con la intención de volar de Canadá a Brasil y lo capturaron de nuevo antes del despegue. Frank fue condenado a 12 años de prisión en Atlanta por falsificación de documentos y suplantación de identidad.

La libertad del estafador y Catch me if you can

A cambio de su libertad en el año 1974, el gobierno de los Estados Unidos le ofreció una oportunidad laboral. Debería ayudarlos a comprender sus métodos para evitar que otros defraudaran a las autoridades. Abagnale accedió a trabajar con el FBI durante más de 30 años, como uno de los principales expertos del mundo en fraude de documentos, estafa de cheques, falsificación y malversación de fondos. También fundó su propia empresa, Abagnale & Associates, que educa a otras instituciones sobre cómo evitar convertirse en víctimas de fraude.

Steven Spielberg con Leonardo DiCaprio y Tom Hanks en el rodaje de Catch me if you can
Steven Spielberg con Leonardo DiCaprio y Tom Hanks en el rodaje de Catch me if you can

En 2002, Steven Spielberg dirigió una película sobre la vida de Frank, Catch me if you can, basada en las hazañas del estafador. Leonardo DiCaprio interpretó al impostor, Tom Hanks al investigador policial y Christopher Walken a Frank Abagnale Sr., recibiendo por ello un Oscar al mejor actor de reparto.

Más tarde, la película inspiró una versión musical de Broadway que se emitió durante varios meses en 2011 en el Neil Simon Theatre. Tras el lanzamiento de la película, surgieron más preguntas sobre qué partes de la historia de Abagnale son verdaderas y pueden verificarse. Abagnale ha reconocido con el tiempo que lamenta que se haya hecho la película, prefiriendo haber dejado oculta esa parte de su vida.

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