Carácter (Karakter) es una película de origen holandés que describe la complicada relación entre un padre y su hijo, su forma de educarlo e inspirarle valores como la disciplina, la fortaleza y el carácter. Es una pieza de cine lenta pero, a mis humildes ojos, brillante.

No creo encasillarla dentro de la categoría de cine de arte, pero debo admitir que no es la típica película popular. Simplemente llegó a mí en una etapa de la vida en la que un buen libro o una buena historia pueden hacer un gran cambio. Así fue en 1997.

El protagonista de Karakter, Jacob, es un joven abogado en ascenso, ambicioso y dispuesto a sacrificar cualquier cosa por su éxito. Dreverhaven, su padre, es un agente judicial muy poderoso en los Países Bajos de la década de 1920.

La película se desarrolla durante el interrogatorio al que Jacob es sometido por la muerte de Dreverhaven, ya que fue la última persona viva que estuvo con él antes de que lo encontraran con un cuchillo enterrado en su estómago.

La historia comienza hablando de Joba, la ex ama de llaves de Dreverhaven, que se queda embarazada de él después de una sola aventura y se aleja abruptamente, huyendo con su hijo. Dreverhaven la persigue y vigila desde la distancia, pero nunca parece hacer un verdadero esfuerzo para casarse con ella y criar a su hijo, Jacob Katadreuffe. En cambio, Jacob y Joba se mueven de un lugar a otro, buscando un lugar donde vivir. Países Bajos en la década de 1920 era un lugar difícil para ser madre soltera. En aquellos días, el término «madre soltera» se pronunciaba «prostituta», con todo lo que eso conlleva.

En una de las casas en las que viven Jacob y su madre, él inicia una afición por la lectura que le lleva a desarrollar un apetito voraz por los conocimientos. Se las arregla para aprender inglés, entre otras cosas. Dado que su madre no era una persona letrada, comienza a ver las diferencias que había con ella. Joba es callada y reservada.

Jacob, inmerso en el inconformismo que le dieron los libros, quiere escapar desesperadamente de su realidad. En uno de sus primeros intentos por sobresalir, toma un préstamo de un banco local para invertir en una tienda de cigarros. Termina siendo embaucado y entra en bancarrota. Pronto descubre que su propio padre, Dreverhaven, es el responsable de esa estafa.

Se produce entonces una larga batalla entre Jacob y Dreverhaven en la que se intuye que este último intenta usar a su hijo, lastimándolo, para vengarse de Joba. En palabras del propio Dreverhaven, su intención es «estrangularlo (a Jacob) durante nueve décimas, y la última décima lo hará más fuerte». Jacob nunca es consciente de las intenciones de su padre. Ve su relación como un desafío continuo, una ajedrez de ingenio y un reto de vida.

Usa su agudo intelecto y astucia para ser contratado por una empresa local. Empieza a trabajar bajo el mando de De Gankalaar, un hombre bastante extraño pero bondadoso, que parece interesarse por el joven y se convierte en su nueva figura paterna.

Tras el asentamiento profesional de Jacob, se desencadenan diversos conflictos y situaciones con su padre que lo sitúan como principal sospechoso de su muerte. A lo largo de su conversación con las autoridades, el protagonista se hace consciente de que las verdaderas intenciones de Dreverhaven a través de la confrontación que mantuvo durante todos esos años, eran inculcarle el poder y la fuerza para enfrentarse a la vida.

Con todo, la película narra la historia en varias líneas del tiempo. El presente se desarrolla en el interrogatorio de Jacob. Los acontecimientos que lo preceden se muestran en forma de flashback a medida que él los describe en su testimonio.

Esto convierte a Karakter en un filme bastante predecible, aunque eso no hace que el interludio sea menos agradable. Todo lo contrario, llena de expectativas y conjeturas los vacíos de la historia, que poco a poco se van completando.

Karakter, Oscar a la mejor película extranjera 1998

El diálogo es excepcional. La composición de los personajes, extravagantes y pintorescos, mantiene la película interesante, incluso durante los períodos de distracción en los que otras cintas usualmente realentizan el ritmo. Hay una gran carga de elementos simbólicos en referencia a la justicia y el deber. En conjunto, la fuerza de los protagonistas, lo acertado del reparto, los valores que el guión transmite y el mensaje que deja en el espectador, hacen de Karakter una película de culto a mi juicio. En 1998 ganó el Óscar a la mejor película extranjera.

Por todo esto y más, es una de mis cintas favoritas. Un viaje de 2 horas y 2 minutos muy recomendable.

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