Francisco de Orellana fue un conquistador, colono y explorador español del siglo XVI que se unió a la expedición de Gonzalo Pizarro en 1541 con la esperanza de encontrar la mítica ciudad de El Dorado. En el camino se separaron y Orellana se aventuró en el bosque hasta que descubrió el río Amazonas. Hoy en dia está considerado uno de los exploradores más reconocidos de la historia.

Francisco de Orellana nació en la ciudad de Extremadura, España, alrededor del año 1511. Según fuentes de la época se sabe que tenía una relación cercana con el conquistador español Gonzalo Pizarro desde la infancia. En su momento, se sirvió de esta conexión para hacerse a la mar y conocer el nuevo mundo del que tanto había escuchado.

Llegó a América en 1532, se unió a la expedición de Pizarro en Perú a fin de derrocar al poderoso Imperio Inca. Mostró una habilidad especial para construir estrategias militares y partició activamente en las batallas donde perdió finalmente un ojo. A principios de los 1540 fue condecorado por sus aportaciones y recompensado generosamente con tierras en lo que hoy es Ecuador.

En busca de la ciudad perdida de El Dorado

Los conquistadores españoles habían descubierto riquezas inimaginables en México y Perú. Existían rumores sobre una ciudad bañada en oro, llena de piedras preciosas y tesoros.

En 1540, un Pizarro motivado por las historias, comenzó a preparar un viaje que partiría de Quito y se dirigiría hacia el este con la esperanza de localizar El Dorado. O cualquier otra civilización que coincidiese con las descripciones. Pizarro pidió prestada a la corona española una cuantiosa suma de dinero para equipar la cara expedición, que comenzaría en febrero de 1541. Francisco de Orellana se incorporó al plan como segundo al mando, un alto rango entre todos los conquistadores.

Al paso de los meses, los españoles no encontraron muchos tesoros. Se toparon en cambio con nativos enojados, hambre, insectos y ríos inundados. Caminaron penosamente por la densa jungla sudamericana durante un tiempo y las condiciones empeoraron día tras día.

Pizarro y Orellana en Quito, ilustración de autor desconocido
Pizarro y Orellana en Quito, ilustración de autor desconocido
Fuente de la imagen: Wikipedia

La exploración independiente de Orellana

En diciembre de 1541 acamparon junto a un caudaloso río y cargaron sus provisiones en una balsa improvisada. Pizarro decidió enviar a Orellana por delante para explorar el terreno y encontrar algo de comida. Bajo las órdenes de regresar tan pronto como pudiera, partió con 50 hombres el 26 de diciembre.

Después de unos días encontraron algo de comida en una aldea nativa. Según documentos y registros, Orellana quería regresar al campamento de Pizarro, pero sus hombres amenazaron con amotinarse viendo las dificultades del terreno. Finalmente y tras enviar a tres voluntarios para informar a Pizarro, Orellana y el resto del equipo partieron río abajo de la confluencia de los ríos Coca y Napo.

El 11 de febrero de 1542, llegaron a la desembocadura del Napo en un río más grande, el Amazonas. Sufrieron ataques indígenas, pasaron hambre, desnutrición y enfermedades, pero a ojos de Orellana todo había valido la pena por ver tan impresionante paisaje.

Pizarro, por su parte, regresaría eventualmente a Quito. Un viaje triste, lleno de enojo, derrota y una tropa diezmada.

El descubrimiento del río Amazonas

Durante siglos, corrían leyendas en Europa de las Amazonas, un temible ejército de mujeres guerreras que realmente nunca existieron. Orellana creyó en aquel momento que tan magnífico paisaje solo podría tratarse del mítico reino gobernado por estas mujeres. Por lo que de ahí tomó el nombre para bautizar el río.

Durante su estancia en este lugar, los pueblos nativos contaban efectivamente con mujeres entre sus guerreros, hecho que alimentó la leyenda europea y confirmó la creencia de los españoles. Fray Gaspar de Carvajal, cuyo relato del viaje todavía existe, las describió como mujeres blancas casi desnudas que luchaban ferozmente.

Orellana regresó a España en mayo de 1543. Pizarro lo había denunciado por traición al no haber regresado, pero pudo demostrar su inocencia al haber continuado el viaje con un documento firmado de los que quisieron amotinarse en su contra.

El 13 de febrero de 1544 Orellana recibió el título de gobernador de Nueva Andalucía, que incluía gran parte de la región que había encontrado. Su puesto le permitió seguir inspeccionando el área y establecer asentamientos a lo largo del río Amazonas, donde murió en 1546 por un ataque sorpresa de los nativos.

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