Juan XII está considerado el peor papa de la historia. Un hombre que alcanzó su puesto a los 18 años de edad y se le recuerda como «El Papa Fornicario».

Según los preceptos de la Iglesia Católica, los relatos del Evangelio constatarían la voluntad de Jesucristo en tanto a la preservación de su legado y su conjunto de dogmas. De acuerdo a estas instrucciones, sus discípulos deberían permanecer unidos bajo la dirección de Pedro. A quien se le entregaron, metafóricamente, las llaves del Reino de los Cielos. Por esta razón Pedro es considerado el primera papa de la historia. Un rol que hasta el día de hoy mantiene sus atributos y responsabilidades como obispo de Roma, cabeza de la Iglesia y del Colegio Episcopal y soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano.

A lo largo de los siglos y pese al enorme poder simbólico que representa, este importante cargo en el catolicismo fue bien llevado por unos y mal llevado por otros. Teniendo en cuenta el papel de la Iglesia en la historia es sabido que algunos pontífices cayeron en manos de la corrupción y la deshonestidad. Malogrando de ese modo el conjunto de normas que envuelven al papado. La crónica del papa Juan XII es una de las más vergonzosas de la Iglesia, permaneciendo en la parte más bochornosa de la memoria de la institución desde el siglo X.

De Octaviano de Túsculo a Juan XII

La historia de este papa fue muy cuestionada desde el principio. Su nombre de pila era Octaviano de Túsculo. Nació alrededor del año 937 en el seno de una familia influyente durante el periodo de la «pornocracia». Una término que significa el «gobierno de las cortesanas» o de las «prostitutas», quienes tenían una gran injerencia en los asuntos públicos.

Juan XII
Juan XII

Octaviano sucedió al papa Agapito II tras su muerte sin haber cumplido los 18 años. Sin prácticamente formación académica ni religiosa y un nulo interés por las cuestiones espirituales. De hecho, registros de la época describen su inclinación por conductas deshonrosas, groseras y demasiado desinhibidas, muy alejadas de las pautas célibes religiosas.

Cuando asumió el cargo en 955 tomó el nombre de Juan XII y se convirtió en el papa número 130 de la Iglesia Católica, hasta el año 964. Su pontificado está considerado como uno de los más funestos y ominosos de la historia por su carácter inmoral e indecoroso.

Las fechorías del peor papa de la historia

Varios escritos y textos de la época contaban que Juan XII tenía una colección de mujeres. Durante su mandato, se le acusó de practicar incesto, violaciones y hasta muertes, en un sinfín de escándalos que ensuciaron el nombre de la Iglesia. Se le llamó «el Calígula cristiano» y se le imputaron una serie de crímenes que cobraron mayor vergüenza por el cargo que ocupaba.

Libros, como Histoire des Papes, publicado en París en 1929 por F. Hayward, recopilan el testimonio de quienes presenciaron las fechorías de este papa. Monjes, historiadores y obispos describen listas de adulterios con esposas ajenas, la concubina de su padre y hasta su propia sobrina. Cuentan cómo desatendió sus responsabilidades como pontífice para envolverse en actividades ociosas, el juego, la caza y las orgías. Convirtiendo el papado, en palabras del historiador y obispo Liutprando de Cremona, «en una casa de meretrices«.

Pese a este lado nefasto de su tiempo como papa, Juan XII también es recordado como el promotor de la alianza entre la Iglesia y el rey Otón I de Alemania. Un pacto que dio lugar al Sacro Imperio Romano Germánico. Una agrupación política cuyo poder se extendió desde la Edad Media hasta los inicios de la Edad Contemporánea en el siglo XVIII.

Ilustración de la coronación de Otón I en el nacimiento del Sacro Imperio Romano Germánico
Ilustración de la coronación de Otón I en el nacimiento del Sacro Imperio Romano Germánico

La muerte de Juan XII

La inestabilidad moral de Juan XII se expandió también a su figura como papa y a las alianzas que estableció durante su pontificado. Rompió el juramento de fidelidad con el rey Otón, quien ya gozaba del poder suficiente para convocar un concilio para destituirlo y acusarlo de diversos delitos. Tras hacerse acopio de testimonios que acusaban al papa de incesto, perjurio, homicidio y sacrilegio, Juan XII amenazó con excomulgar a quien actuase en su contra. Trató de conspirar y obstaculizar el ascenso de quien sería su sucesor, León VIII, y huyó desvalijando los tesoros de la Iglesia sin lograr ninguno de sus propósitos.

Como no podía ser de otro modo, Juan XII murió el 14 de mayo de 964 durante sus quehaceres carnales. Mientras se encontraba intimando con una mujer casada en el mismísimo lecho papal, el marido de ésta le asestó varios martillazos que acabaron con su vida. Otras versiones afirman que el deceso se debió a una apoplejía durante el acto. En cualquier caso, el fin del papa número 130 cerró uno de los capítulos más indignos e ignominiosos de la historia de la Iglesia.

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