El vuelo 243 de Aloha Airlines está considerado uno de los eventos más terrorificos de la historia de la aviación, el Boing 737 que logró aterrizar sin techo. En 1988 el mundo se enfrentó abruptamente a un hecho sin precedentes derivado del envejecimiento de las aeronaves comerciales. A causa del incidente se crearon programas y protocolos que hasta el día de hoy se mantienen para reforzar la seguridad de los pasajeros.

Los hechos del evento

El vuelo 243 partió de Hilo, en el estado insular estadounidense de Hawái, a principios de la tarde del 28 de abril de 1988. Llevaba seis elementos de tripulación y 89 pasajeros con destino a Honolulu. A los 23 minutos de vuelo, a 24,000 pies de altura, un sonido estremecedor se comenzó a escuchar poco antes del desprendimiento de una sección del techo de la aeronave.

La descompresión resultante arrancó el techo completo, que con una fuerza inconmensurable arrastró a una azafata fuera del avión, Clarabelle Lansing, y dejó a los pasajeros de las primeras cinco filas con nada más que un cielo azul sobre ellos. El capitán vio que faltaba la puerta de entrada a la cabina y buena parte superior de su aeronave. Sin embargo, increíblemente, el avión permaneció volando y tan estable como era posible. A medida que reducían la velocidad, la tripulación podía comunicarse gritando y se coordinaron en equipo para aterrizar.

Con sangre fría y precisión, hicieron un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Kahului en la isla hawaiana de Maui. La asistencia terrestre se dispuso a ayudar de inmediato a los 65 pasajeros heridos. La asistente Clarabelle desapareció por completo y, después de numerosas búsquedas, nunca encontraron su cuerpo.

El Boeing 737-297 se construyó en 1969 para Aloha Airlines. Había acumulado 35,496 horas de vuelo en más de 89,000 viajes con un promedio de unos 20 minutos de trayecto, de una isla hawaiana a otra.

Imagen del vuelo 243 después de aterrizar
Imagen del vuelo 243 después de aterrizar
Fuente de la imagen: Astroaventura

El protocolo tras el vuelo 243 de Aloha Airlines

A raíz del accidente, se creó el Programa de Evaluación de la Flota de Envejecimiento de Boeing. Un protocolo de inspecciones estructurales completas en aviones de gran capacidad con más de 40,000 ciclos de vuelo.

En la edición de marzo-abril de 2008 de Flight Safety Australia, se escribió en detalle acerca de cómo la construcción del fuselaje del 737, diseñada para resistir una grieta de 110 cm, había fallado cuando se agregaron más grietas pequeñas. Lo que hizo que la parte superior de la cabina de pasajeros terminara por sucumbir bajo presión. En definitiva, este hecho marcó por siempre la vida de muchas personas pero también dejó un precedente para prevenir que vuelva a ocurrir.

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