Si hubiera una lista de los personajes más malvados de la historia, Gilles de Rais ocuparía probablemente el primer puesto. Este héroe militar francés convertido en ocultista cometió algunos de los crímenes más gráficos y repugnantes que el mundo haya visto jamás.

La vida de Gilles de Rais

Gilles de Rais nació en 1405 en el seno de una familia noble. Era un caballero y señor de Bretaña, descendiente de la poderosa Casa de Montmorency-Laval. De joven, sirvió en el ejército francés, se convirtió en comandante y luchó contra los ingleses junto a Juana de Arco. Su heroísmo en la Guerra de los Cien Años le otorgó el título de Mariscal de Francia.

Se retiró a los 27 años a su enorme mansión de campo, donde comenzó a interesarse por el ocultismo y cometió sus primeros crímenes. Al poco tiempo, en los alrededores de la casa, empezaron a desaparecer varios niños menores de siete años. Un suceso insólito en el momento que preocupó a los pobladores y suscitó cierta vigilancia.

Después de varios sucesos, los vecinos lo acusaron formalmente de secuestro y se emitió una orden de arresto en contra de Gilles de Rais. Para el asombro de las autoridades, el mariscal confesó sus fechorías con tal nivel de detalle que quedaron registradas para la posteridad.

Los crímenes del hombre más malvado de la historia

Gilles confesó que su primer secuestro tuvo lugar en la primavera de 1432, un joven llamado Jeudon a quien había contratado como mensajero. Después de este primer caso, confesó haber asesinado, sodomizado y bebido la sangre de al menos un centenar de niños más. Durante su juicio, describió minuciosamente cuáles habían sido sus terribles e ignominiosos métodos.

Se ganaba la confianza de los niños comprándoles ropa cara e invitándolos a un suntuoso banquete en su castillo. Una vez allí, los emborrachaba y los llevaba a una habitación superior donde abusaba de ellos y los asesinaba de formas absolutamente despiadadas y sanguinarias. Con una violencia tan perturbadora que no es debido profundizar en ella. Luego, ofrecía sus miembros cercenados como sacrificio al demonio al que rendía culto según sus creencias.

Retrato de Gilles de Rais
Retrato de Gilles de Rais
Fuente de la imagen: Wikipedia

Uno de los sirvientes de Gilles de Rais testificó haber sido cómplice de muchos de los crímenes, y agregó más detalles al testimonio. Entre la descripción de prácticas horribles e indescriptibles, admitió haber participado en varios homicidios. Por lo visto, el mariscal rara vez cometía los asesinatos con sus propias manos.

En total, el asesino acabó con la vida de cientos de niños y bebés de las formas más crueles e inhumanas. Para deshacerse de los cuerpos de las víctimas, los quemaba y esparcía por todo el área de su finca.

El fin de Gilles de Rais

Todo lo que se sabe acerca de esta historia proviene de los documentos judiciales del arresto de Gilles de Rais. Sin embargo, buena parte de la descripción de los crímenes permaneció omisa a petición del juez, asqueado por el testimonio del propio asesino.

Este detalle desafía incluso la imaginación de los más perversos y deja entrever lo cruel y bárbaro que fue el hombre más malvado del mundo.

A las 9 de la mañana del 26 de octubre de 1440, Gilles fue llevado a la horca. Quemaron su cuerpo en una hoguera y enterraron sus restos en la iglesia del monasterio de Notre-Dame des Carmes, en Nantes.

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